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Fecha: Feb 07, 2012
Reportaje Garganta de los Infiernos - Superfoto Práctica PDF Imprimir E-mail
Escrito por Ángel Vicente Simón   
Sábado, 15 de Agosto de 2009 10:25

Al llegar al Valle del Jerte, el agua fluye cristalina y a borbotones por todas sus gargantas, pero es en la Reserva Natural Garganta de los Infiernos, donde la impresionante red hidrográfica ha dado lugar a un paisaje, una fauna y una flora, que para nada tienen que ver con la vieja idea de la Extremadura adehesada con la que el visitante espera encontrarse.

 

La Garganta de los Infiernos, un espacio protegido situado al noroeste de la provincia de Cáceres, en las estribaciones sur de la Sierra de Gredos y que comprende las localidades de Tornavacas, Jerte y Cabezuela del Valle, cuyos núcleos urbanos quedan fuera de la Reserva Natural, así como los famosos cerezales que rodean a estos pueblos y que les han hecho famosos en el mundo entero gracias a su explosión floral de la primavera, que viste de blanco las laderas del Valle del Jerte. Es un espacio único en Extremadura, donde el visitante y fotógrafo podrá disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor, altas cumbres como el Castilfrio, que con sus 2.324 m de altitud preside la Reserva, o angostos valles como el de la Garganta del Collado de las Yeguas, donde se puede disfrutar de grandes saltos de agua y antiguas construcciones pastoriles, conocidas como “majadas”, donde hace ya algunos años vivían muchas familias de la zona, y que ahora, a excepción de un par de ellas que aun albergan cabreros en su interior, se encuentran deshabitadas.

Su alto valor como el espacio característico del ecosistema de montaña, fue suficiente aval para que en noviembre de 1994 se declarara Reserva Natural, reconocimiento que se consiguió en gran parte por la presión que ejercieron durante más de quince años distintos grupos ecologistas y colectivos sociales de la zona, que se oponían al proyecto de construcción de mini centrales hidroeléctricas que varias empresas querían construir en las cuencas de las Gargantas que forman la Reserva.

El juego fotográfico dentro de la Reserva Natural es muy amplio. Tan pronto como hayamos llegado a la zona, podremos observar dos áreas, la zona de bosques, y la zona de alta montaña, sea cual sea la época de nuestra visita a este Espacio Natural Protegido no nos sentiremos defraudados:

La primavera

Como se comentaba antes, el Valle del Jerte ya es mundialmente conocido gracias a la floración de sus cerezos, que desde mediados de marzo empiezan a teñir de blanco sus laderas, desde las zonas más cálidas del Valle hasta las más frías. Es una época en la que todo el campo es un motivo fotográfico, esta explosión floral trae consigo muy buenas composiciones, contrastes y diferencias de colores, que harán que cualquier fotógrafo disfrute de un día de campo como un niño.

Las flores de los cerezos son las más abundantes, pero no por ello tenemos que limitarnos a fotografiar solo este motivo, ya que en la Garganta de los Infiernos están catalogadas más de 600 especies distintas de flores, algunas de ellas, como el Dragoncillo de Gredos, son endemismos de estas sierras, o las Aguileñas, que con su forma de sombrero de arlequín dan lugar a innumerables tomas con distintas composiciones, a cada cual más sorprendente.

Es en esta época cuando las gargantas que forman la Reserva Natural, conocidas como la Garganta de la Serrá, la de Asperones, la del Hornillo, la de los Tres Cerros, la del Collado de las Yeguas, la de San Martín y la de los Infiernos, llenan sus cauces con un caudal de agua impresionante, procedente, en gran parte, de las nieves serranas del invierno. Dando un simple paseo por cualquiera de las rutas que, andando, podemos hacer por la Reserva, podremos disfrutar de una jornada fotográfica sin igual.

El verano

Sin duda, la reina indiscutible del Valle en verano es la cereza, base de la economía de la zona. La actividad en el Valle durante la recogida del preciado fruto es frenética, y nos brindará la oportunidad de conseguir buenas instantáneas del proceso de recogida y clasificación de las mismas, así como del fruto en si.

El caudal de las Gargantas baja considerablemente en esta época, pero no por ello la zona pierde su esplendor, precisamente esta bajada de caudal, deja al descubierto formaciones geológicas que en otras épocas del año no podemos apreciar, nos referimos a las “Marmitas de Gigante”, unas curiosas pozas redondas que, al cabo de miles de años, se han ido formando en la masa granítica que compone todo el espacio protegido, y que alcanzan su máxima espectacularidad en Los Pilones de la Garganta de los Infiernos, una zona de las pocas en las que se puede ejercer el baño dentro de los limites de la Reserva, y que cuenta con pozas de más de tres metros de profundidad. A Los Pilones se accede mediante una sencilla ruta desde el Centro de Interpretación de Jerte, que con 45 minutos de caminata, por un sendero que rodea la Garganta, nos conduce hasta el mencionado lugar.

El verano es una época en la que la fauna está poco activa debido al calor. No es difícil fotografiar cabras monteses en las zonas más altas de la Reserva Natural, ni tampoco al rápido Mirlo Acuático, indicador de pureza de las aguas, pero si algo podemos hacer en verano para fotografiar aves, es aprovechar los puntos donde se concentran gran variedad de especies para calmar su sed. Localizando uno de estos bebederos no tendremos problemas para fotografiar distintas especies a las horas más calurosas sin causarlas molestia alguna.

El otoño

El otoño es quizás la mejor época para visitar con nuestras cámaras esta zona, la gran variedad de vegetación arbórea que podemos encontrar en sus bosques empieza a perder la hoja. Los castaños, los robles, los chopos, álamos, abedules, etc.… comienzan a pintar las laderas de la Reserva de colores amarillentos, ocres, rojizos, etc… es cuando apetece realmente dar un buen paseo por las masas forestales, aprovechando la tranquilidad de la que muchas veces en primavera no podemos disfrutar. Es bueno llevar en nuestro bolso al menos un objetivo zoom y un macro para fotografiar durante estos paseos, acompañado, como no, de un buen trípode, que evitará trepidaciones a la hora de fotografiar en interiores boscosos. El macro se hace casi imprescindible, porque, no olvidemos, que el otoño es la temporada de las setas. Dentro de la Reserva está prohibido recolectar setas, pero podemos llevarnos un buen archivo fotográfico del reino funji, en el que no faltarán Huevos de Rey (Amanita caesarea), Falsas Oronjas (Amanita muscaria), Calabazas (Boletus edulis), Parasoles (Macrolepiota procera), e incluso Níscalos (Lactarius deliciosus).

El otoño también es una época tranquila para los habitantes del valle, es la época de la siega, del “enristre de pimientos”, de disfrutar de las castañas asadas, aquí conocidas como “calbotes”, que nos brindará la oportunidad de obtener buenas imágenes en las que, con solo pedírselo, las amables gentes de la zona estarán dispuestas a posar para nuestra cámara.

El invierno

Las cumbres de las sierras coronan nevadas el paisaje del Valle del Jerte. Es hora de hacer tomas y composiciones de lo más variopintas, cabe destacar en esta época el celo de la Cabra montés (Capra hispanica), que gracias precisamente a la nieve, es más sencillo de fotografiar, o las tomas de “postal” que podemos encontrar en el pinar de Tornavacas cuando está cubierto por la nieve.

En las Gargantas, el hielo acumulado en piedras y ramas de las orillas, nos invita a sacar fotografías de auténticos “palacios de cristal” que nos ofrece la naturaleza. En esta época, cabe también la posibilidad de habilitar un comedero para paseriformes, que atraídos por los suculentos manjares que les ofrecemos y por la escasez de recursos que sufren en invierno, serán unos buenos modelos para nuestros objetivos, así, podremos fotografiar especies como el Trepador Azul (Sita europaea), el Carbonero común (Parus major), el Herrerillo común (Parus caeruleus) o el Arrendajo (Garrulus glandarius) entre algunas de las 126 especies de aves catalogadas en la Reserva.

Dentro de las costumbres y usos tradicionales de la población de la zona, podemos obtener imágenes de la tradicional matanza del cerdo o el labrado de las fincas.

Visitar la Garganta de los Infiernos, es un deleite y un placer para el fotógrafo de naturaleza y gentes, que en cualquier época del año se sentirá atraído por sus paisajes y su rica biodiversidad, así como por sus habitantes, cuatro estaciones, un mundo…

 

GUÍA PRÁCTICA DEL FOTÓGRAFO

En la web http://www.gargantadelosinfiernos.com podremos encontrar toda la información necesaria para visitar la Reserva; Rutas, fauna, flora, costumbres, geología, hidrología, etc…

Si visitas la Reserva, hay ciertas zonas que no podrás dejar sin fotografiar como Los Pilones, La garganta de San Martín, el arroyo del Putopadre, el Centro de Reproducción de Salmónidos, entre otras cosas. Si deseas fotografiar la arquitectura tradicional, en Tornavacas la calle Real de Arriba, en Jerte la Plaza de la Independencia, con la torre separada del templo y la calleja de los Bueyes. En Cabezuela del Valle el barrio Judio, casco histórico que está dentro de la red de juderías.

Como Llegar:

En coche:

Desde la parte Norte y Centro:

por la N110, que recorre la totalidad del Valle, ofreciéndonos muy buenas vistas desde el Mirador del Puerto de Tornavacas.

Autovía E5, hasta Plasencia, una vez en Plasencia tomamos la N110 dirección a Ávila.

Desde la parte Sur:

Por la N630, hasta Plasencia y tomar la N110 dirección a Ávila.

Donde alojarse, comer y salir a tomar vinos típicos y aperitivos de la zona:

En el entorno de la Reserva existen multitud de alojamientos y restaurantes, de los cuales facilitamos alguna dirección de internet:

Para alojarte, puedes probar en estos establecimientos:

Apartamentos “Las Palomas”: http://www.valledeljertelaspalomas.com

Apartamentos “La Antigua Tahona”: http://www.antiguatahona.com

Apartamentos “La Yaya Victoria”: http://www.layayavictoria.com

No puedes irte del Valle del Jerte sin probar las típicas patatas revolcones, las migas, el postre del pastor, y por supuesto, las cerezas y sus licores y aguardientes derivados.

Restaurante “Los Pilones”: http://www.restaurantelospilones.com

Restaurante “Napoleón”: http://www.napoleonvalledeljerte.com

Ni las tapas de morcilla y el vino de la tierra:

“La Taberna del Tío Juan”, en la plaza de la Independencia de Jerte

 

 

 

 

 

Última actualización el Domingo, 11 de Diciembre de 2011 19:04